Unos presupuestos desde la trastienda
Para quienes concebimos la política como un sano ejercicio de debate con el propósito de alcanzar acuerdos que redunden en beneficio de la ciudadanía, resulta terriblemente frustrante comprobar cómo para otros se trata tan solo de un juego de sumas y restas.
Esta misma semana hemos asistido a un debate tan intenso como infructuoso sobre los presupuestos de la Comunidad para 2016. En efecto, un asunto de tal trascendencia para Castilla y León exige un profundo esfuerzo previo de elaboración de enmiendas, con el fin de intentar que el Gobierno autonómico incluya medidas y actuaciones que mejoren la propuesta inicial.
El debate de los Presupuestos es el punto final de un largo proceso de análisis del borrador y de planteamiento de posibles inversiones complementarias, siempre con la estimación del coste económico y de las partidas a las que asignar cada iniciativa y de las que detraer el dinero necesario.
Pues bien, ese largo y complejo proceso ha culminado en un debate en el que los que creemos en una forma de hacer política basada en la consecución del interés general hemos asistido al lamentable juego de mayorías en el que únicamente importa si se consiguen sumar los apoyos necesarios para sacar adelante las propuestas propias y así poder ignorar por completo las de la oposición.
Aquí ya no importa si los planteamientos de la oposición son o no interesantes, útiles, eficaces, realizables… Lo único que importa es si sumo o no. Y esta es la postura exhibida por el Partido Popular en las Cortes de Castilla y León. Su única preocupación ha sido contentar a Ciudadanos y, por si acaso les fallaba esta opción, a la Unión del Pueblo Leonés, para no tener que mover ni una coma en sus Presupuestos. Y digo ‘sus’ porque, en realidad, estos no son los Presupuestos que necesita Castilla y León para su progreso y desarrollo económico y social, sino que son los Presupuestos del PP, gestados y aprobados desde el inmovilismo ideológico y desde la falta total de participación y de consenso.
Es evidente que las reglas democráticas amparan al Gobierno del PP, pero eso no implica un verdadero proceso democrático. Simplemente se ha cumplido con la obligación de presentar un borrador y someterlo a las Cortes, sabiendo de antemano que tan solo se aceptarían las enmiendas presentadas por quien estaba dispuesto a no votar en contra, mientras que todo lo que viniera del resto de formaciones se despreciaría sin entrar a valorar su contenido. Un buen ejemplo de lo anterior es el Centro de Salud de Sahagún, cuya construcción fue rechazada por el PP en la enmienda presentada por el Grupo Socialista, pero aprobada cuando la formación que lo propone es la UPL.
De todas formas, no sorprende la actitud del PP, que ya ha hecho gala en anteriores ocasiones de su espíritu de consenso y de su interés por alcanzar acuerdos. Sí sorprende, por el contrario, que Ciudadanos, una formación nacida según afirman sus máximos responsables para promover la regeneración democrática, entre en este juego. No parece encajar fácilmente esta actitud en los principios que se pregonan con insistencia desde el partido de Albert Rivera.
El problema de fondo estriba en la sensación de pérdida de tiempo, de desolación, de esfuerzo inútil que deja este Pleno, pues mientras nuestros procuradores trataban de defender sus propuestas para mejorar las condiciones de vida de los castellanos y leoneses, el presidente Herrera y el máximo responsable de C’s, Luis Fuentes, sellaban el apretón de manos que hacía estériles todos los esfuerzos del resto.
En estas condiciones, parece que el PP no tendrá que realizar ningún esfuerzo para dialogar con el resto de partidos que integran la Cámara, puesto que de facto dispone, gracias a C’s, de una mayoría absoluta que le negaron las urnas.
En cualquier caso, desde la responsabilidad que nos otorgan los castellanos y leoneses que con su voto nos encargaron la defensa de nuestra Comunidad, los socialistas seguiremos trabajando a favor de todas nuestras provincias, de todos nuestros territorios, de todos nuestros pueblos. Seguiremos luchando para defender los intereses de todos los habitantes de nuestro territorio, siempre con una especial atención a los más desfavorecidos. Y frente a los apretones de mano en la trastienda de la política, nosotros continuaremos alzando la voz en el Parlamento Autonómico y cumpliendo con nuestro compromiso de trabajar desde la transparencia y desde el rigor democrático.
La procuradora socialista Virginia Jiménez





