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¿Aire de tasca en las cortes?
27/09/2016
FUENTE:
Artículo de opinión de la procuradora Virginia Jiménez
Es una cuestión de imposible encaje si se entiende la política como un servicio hacia los demás, de trabajo por y para los demás, siempre desde el respeto: es vergonzoso determinados comportamientos de algunas personas, como los demostrados el pasado día 20 en el Pleno celebrado en las Cortes de Castilla y León.
Quienes nos dedicamos a esta actividad deberíamos ser ejemplo de educación y respeto y jamás utilizar una intervención parlamentaria para insultar a nuestro adversario.
La dimisión de Rosa Valdeón como vicepresidenta de la Junta ha desembocado en algunos cambios en el organigrama del Gobierno autonómico. Sin embargo, el PP no podía defraudar, en lugar de realizarlos de cara a mejorar la composición, se han llevado a cabo para asegurarse de que nada cambia. Es más, algunas ‘promociones’ se podrían interpretar como una recompensa por el ‘hooliganismo’ exhibido. Parece ser que el PP no quiere representes públicos a la altura, sino mamporreros parlamentarios. En esa competición, puede esta formación estar tranquila, siempre nos superarán porque jamás participaremos de ese espectáculo bochornoso en el que lógicamente la ciudadanía explica su desapego con el mundo de la política.
Como ejemplo, nos topamos con la paradoja entre formación y actuación. Me refiero al psiquiatra José Antonio de Santiago-Juárez, para quien ‘empatía’ y ‘sensibilidad’ son dos realidades que no conoce. En su caso, su llegada la Vicepresidencia ha conllevado la demostración de qué no debe ser la política. En la sesión en la que se presentó en sociedad, el pasado día 20 de septiembre, dejó clara una enfermiza preocupación por los currículos ajenos -en concreto, por los de los socialistas- que nada tenía que ver con su interés por su pasado y futuro, sino con una concepción clasista de la política y el ámbito profesional.
No dudó el recién estrenado vicepresidente en dedicar gran parte de su intervención a burlarse de los procuradores del PSOE y a preguntarse a qué se van a dedicar cuando ellos, faltos de vida académica y conocimientos acreditados, abandonen su escaño.
Aclararé a De Santiago-Juárez –y a todos esos ‘populares’ que con tanta efusividad aplaudían sus palabras- que, por ejemplo, no contar con estudios universitarios no invalida a nadie para ejercer un cargo público y, por supuesto, para desempeñar una adecuada labor en la parcela laboral.
Considero que esos análisis solo pueden proceder de alguien que concibe la política como un ámbito reservado a unos pocos privilegiados. Por cierto, si tanto le turba el asunto de carecer de estudios superiores le recomiendo que por lo menos eche un vistazo a todas esas iniciativas y denuncias que mi partido ha presentado para acabar con la política universitaria del PP: supeditar la formación a la cuenta corriente de tu familia.
Al formadísimo De Santiago-Juárez parece agradarle la política pandillera. Debe ser consciente de que en los socialistas no encontrará respuestas a sus provocaciones. Es lo que tiene no contemplar el hemiciclo de las Cortes un cuadrilátero, lo que es, en síntesis, lamentable.





