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Continúa el culebrón
21/12/2014 FUENTE: Artículo de opinión del senador Ander Gil sobre Garoña

Son innumerables las ocasiones que he escrito sobre la central nuclear de Santa María de Garoña. Y, por desgracia, mucho me temo que seguiré escribiendo sobre este tema algún tiempo más (espero que breve). Sus propietarios (Iberdrola y Endesa, constituidos en Nuclenor) y el Partido Popular han demostrado ser malos guionistas, así que continúan apareciendo nuevos capítulos de este interminable culebrón.

Este mes se cumplen dos años desde que Nuclenor decidiera, unilateralmente y sin ninguna causa justificada, desacoplar su central nuclear de la red eléctrica y vaciarla de combustible. Dos años en los que no han dejado de suceder acrobáticos vodeviles de cambios de leyes, negociaciones secretas entre las eléctricas y el gobierno, presiones a instituciones y públicas exigencias para que el parque nuclear español sea explotado hasta los 60 años de antigüedad.

Si antes era una duda, ahora es una evidencia: Nuclenor va a por la pasta, es lo único que quiere, es lo único que le preocupa. Aún a costa de poner en riesgo la vida de miles de castellanos y leoneses.
Recapitulemos: tras ponerse de luto en julio de 2009 (porque el Gobierno de Zapatero, en un ejercicio de responsabilidad, autorizó la operación de Garoña hasta julio de 2013, poniendo sobre la mesa un plan alternativo) esta ricachona plañidera intentó sacarle los cuartos al Estado, exigiendo una indemnización por un supuesto lucro cesante por más de 1.000 millones de euros. Afortunadamente, en una ya famosa sentencia de la Audiencia Nacional, ese chantaje de Nuclenor al Estado (es decir, a todos nosotros) fue rechazado. No nos vaciaron los bolsillos en esa ocasión.

Llegó noviembre de 2011, y el Partido Popular (PP) ganó las elecciones (con una mayoría que algunos tildan ya de “absolutista”). Las eléctricas esperaban el maná nuclear con Don Mariano. Pero he te aquí que se les cruzó Soria (no nuestra  castellana provincia, sino el ministro), quien estableció nuevos impuestos a la energía nuclear (los liberales, ya se sabe, son así de contradictorios). Y ahí empezó la pelea entre Nuclenor y el Gobierno. Sin dar crédito a lo que sucedía, presenciamos cómo Nuclenor (que miente al decir que sostienen la población de la comarca, porque los datos del Instituto Nacional de Estadística lo contradicen), cerró la planta en diciembre de 2012 por su cuenta y riesgo, sin que tuviera ninguna obligación de hacerlo. Así, donde antes había hasta misas para que esa alma insensible y despiadada, la de Zapatero, no les cerrara la central (no es una manera de hablar, así sucedió), ahora había incluso un adelanto unilateral de la fecha prevista de cierre, sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo. ¿Qué pasó? Pues que se descubrió el pastel: querían más dinero. Y a pesar de conseguir una exención de impuestos de 152 millones de euros, querían más.
Entre estos dimes y diretes donde eléctricas y gobierno del PP se chantajeaban mutuamente, llegó la fecha oficial del cese definitivo de explotación de la central: el 6 de julio de 2013. Como la central ya estaba cerrada, no hubo que cerrarla. Pero el PP y Nuclenor ya estaban bien avenidos. ¿Qué hacer entonces? Pues cambiar las leyes, cambiar las normas, cambiar los decretos para que Garoña pudiera salir de su situación: el cese definitivo de explotación.

Así, durante 2013 y 2014 asistimos todos atónicos a cambios legislativos ad hoc, para retorcer la normativa (¡llegaron a cambiar hasta el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas!) para que Garoña pudiera volver a operar a potencia. Y lo hicieron por una vía express y por la puerta de atrás: posibilitando que no tuviera que pedir una nueva autorización de explotación, sino una renovación (¡de una autorización de explotación que había expirado, que ya no existía!).

Dicho y hecho: cambiadas las leyes, en junio de 2014 Nuclenor le dijo al ministro Soria que quería resucitar la central nuclear. Y el ministro le dijo al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que se pusiera manos a la obra.

Y aquí empieza otro espeluznante capítulo del culebrón. La solicitud que Nuclenor le cursa al CSN es para operar la central, ¡por 17 años seguidos, hasta 20131! Les doy un dato: jamás se ha concedido en España una autorización a ninguna central nuclear por más de 10 años. Pues bien, ahora parece que puede llegar a ser posible. Estos de Nuclenor son muy de “podemos”.

Estamos hablando de la segunda central más vieja de Europa, una central gemela a la de Fukushima (sí, esa del accidente en Japón) y aparentemente con muchos problemas, grietas y fisuras en su vasija, que en estos mismos momentos en los que escribo estas letras están siendo analizados. Es un reactor que ahora mismo tiene 43 años (ya no es ningún mozalbete).  

A mi coche cuando pasa de los 10 años, en la ITV sólo le dan permiso para circular un año más. Y cada año lo voy revisando, no cada dos, como sucedía cuando el coche era más joven. Pues bien, con Garoña Nuclenor entiende que esta lógica es absurda y plantea lo contrario: ahora que la central es viejita, vamos a solicitar una renovación por 17 años seguidos, algo inédito en la historia de la seguridad nuclear de España. ¿No será que quieren Iberdrola y Endesa hacer la jugada del lucro cesante, pero ahora con garantías de que cobrarán, ahora sí, la pasta, con la connivencia y el apoyo del gobierno de Don Mariano Rajoy? El tiempo nos irá dando las respuestas.

Pero la cadena de despropósitos no acaba aquí. Herida Nuclenor en lo más profundo de su alma, cuando el Gobierno de Zapatero anuncia el Plan Garoña, para generar empleos en nuevos nichos laborales en la comarca,  el PP a Dios pone por testigo de que habrá central y que habrá plan alternativo. Pues bien, 2015 será el cuarto año consecutivo de unos presupuestos generales del Estado sin un euro para un desarrollo alternativo para la zona. Y lo que es peor: la Junta de Castilla y León también prometió proponer uno que complementara al del Gobierno, del que nada se volvió a saber (y del que nada probablemente sabremos nunca).

Insisto, tal vez peque de desconfiado, pero va a ser que la intención de Nuclenor es conseguir una autorización para reabrir la planta y así garantizarse suculentos beneficios en los dos escenarios posibles: uno, operando (mucha pasta para ellos, poca para la comarca); y la otra posibilidad, cerrando a los pocos años por motivos de seguridad y exigir así una millonaria indemnización por lucro cesante (mucha pasta para ellos, nada para la comarca).

Incompresible: en nuestro país no tenemos ni uranio, ni petróleo, ni gas, pero queremos seguir dependiendo de tecnologías carísimas que necesitan de esos combustibles fósiles. El resultado: los recibos de la luz han sufrido numerosos incrementos en los últimos tres años, inasumibles para decenas de miles de familias modestas. Eso en un país que tiene más del doble de potencia eléctrica instalada de la que somos capaces de consumir. Un completo disparate.

Y mientras, desde el PSOE seguimos exigiendo al Gobierno excentricidades tales como respetar la independencia del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), a cuyo frente pusieron al mismísimo secretario de Estado de Energía (entendiendo que eso de la neutralidad de los organismos reguladores es cosa de niños). Otra petición, un caprichillo más de los socialistas: que se  limite legalmente la vida útil de las centrales nucleares españolas a 40 años, para no correr el riesgo de un accidente nuclear en nuestro territorio y no ceder a las exigencias de las eléctricas para prorrogarla a 50 ó 60 años, para alargar los beneficios de intereses privados. Y, si no es mucha molestia, que se establezca un proceso gradual de sustitución de energía nuclear en nuestro país por energías limpias y renovables, que esas sí que generan empleo y sí que nos vuelven energéticamente independientes.
Les hablaría también del valleinclinesco episodio de los residuos nucleares de Garoña, que deberán ir a parar a un Almacén Temporal Centralizado (ATC) que estos señores del PP quieren construir en la tierra de Cospedal, en Castilla-La Mancha (está claro que lo nuclear les gusta mucho a los populares). De momento, ya sabemos que los terrenos elegidos en Cuenca son inadecuados. Pero como la pasta es lo primero, veremos cómo Don Mariano tampoco pone ninguna penga. Tiempo al tiempo. Pareceré Quijote, lo sé, pero que creo que, en esta ocasión, no lucho contra molinos de viento, sino contra peligrosas realidades.  

El senador Ander Gil
PSOE BURGOS C/ VITORIA 105, BAJO, 09006. BURGOS. Tel: 947 244 449