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Víctor Villar en Publicoscopia: La trampa de la trivialidad
01/01/2015
FUENTE:
Artículo de opinión de nuestro secretario de Autonomía Personal, Víctor Villar
Parece ser que en la discapacidad y la dependencia los problemas graves y reales no venden, “mola” más hablar de superación, autonomía personal, las “paguitas” no venden. Lo peor es que esto no solamente pasa en la derecha, también la izquierda se está contagiando de este discurso que se basa en la “normalidad”. Yo también podría subirme a ese carro, pero me niego a dejar en la estacada a quien peor lo pasa. Me explico.
Miles de personas sufren grandes recortes en dependencia y servicios sociales muriendo sin poder ser atendidas, no tienen centros adecuados a su discapacidad, siendo humilladas y maltratadas, la ayuda a domicilio es recortada al máximo, etc, etc… Mientras eso ocurre, algunos columnistas de medios de izquierda, dicen no querer hablar de “enfermedad”, ni de “paguitas”, apostando por el trabajo normalizado, mientras dicen “salir del armario” de la discapacidad. Y lo peor es que algunos dirigentes de la izquierda y ciertos activistas de la discapacidad compran ese discurso de la independencia personal menospreciando la intervención del Estado y la acción positiva del mismo.
Pues bien, quiero informar a los y las compañeros y compañeras de la izquierda mediática y política que este discurso deja la puerta abierta a los recortes del Estado del Bienestar ya que, si las personas con discapacidad somos iguales que las demás, ¿para qué tener medidas especiales?, ¿para qué hacer políticas sobre discapacidad y dependencia?
En primer lugar, este discurso es elitista, ya que se centra en aquellas personas con discapacidad que menor grado de discapacidad tiene y mejor se pueden integrar plenamente en la sociedad. En época de crisis, cuando la gente joven sin discapacidad tiene que emigrar decir que no nos den “paguitas” y nos den trabajo es tremendamente ingenuo, máxime cuando el paro en las personas con discapacidad supera en más de 10 puntos al de personas sin discapacidad. Además, llamar “paguita” a un avance en el Estado del Bienestar como las Pensiones No Contributivas resulta insultante para quien la recibe, ya que les hace sentir culpables por no trabajar, es como si no quisiéramos trabajar. Esto hace que negocios alegales como la venta de cupones de la OID, por ejemplo, exploten laboralmente a personas con discapacidad que no pueden acceder a otro trabajo legal y con derechos laborales bajo el lema: “Queremos trabajo” (al precio que sea).
En segundo lugar este discurso sustituye el orgullo por la vergüenza. Lleva a la persona con discapacidad a avergonzarse de su diferencia, queriendo ser “como los demás”. Esto lleva a que las personas con discapacidad sufran frustración, baja autoestima y en consecuencia una gran infelicidad, al no poder aceptar su diferencia y no reclamar sus derechos de acuerdo a ella.
Y en tercer lugar, esa mentalidad, va en contra del concepto básico de la política socialista y de la izquierda en general, convirtiendo un derecho creado para garantizar la igualdad de derechos y oportunidades, en una medida de gracia o caridad.
Por todo lo dicho, yo prefiero seguir hablando de “cosas feas y aburridas” y de la superación del día a día.
Víctor Villar





